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Poemas para el Día de las Madres: bonitos versos para el 10 de Mayo

Una madre es una figura muy importante en la vida de toda persona: la fuente y el destino del amor están en ella. Como en ningún otro sitio presentamos a continuación una bella selección de poemas dedicados a mamá en el Día de la Madre. 

Poemas maravillosos para dedicar el día de la madre

1. Poema para una madre muy dulce

Dulzura (Gabriela Mistral)

Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos.

2. Poemas para alabar a mamá

Caricia (Gabriela Mistral)

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar.

Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar.

Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar.

El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.

Los ojitos que me diste
me los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar.

3. Un poema para la mejor de todas

¡Madre tú eres la mejor!

Madre, tú eres la dulzura,
tus manos son la ternura,
que nos brinda protección.
Es la sonrisa tu esencia,
que marca la diferencia
al entregarnos amor.

Nos entibia tu mirada
y la paciencia es tu aliada,
esforzada en tu labor.
¡Tantas noches de desvelo!
tanta lagrima y pañuelo
¡para darnos lo mejor!

Tantas horas dedicadas
con sonrisas dibujadas
para hamacar mi soñar.
Entre besos, entre abrazos
fuiste creando los lazos
porque tú eres ejemplar.

4. Para mamá que es la más bonita perla

La perla (Óscar Jara Azócar)

Madrecita, no llores,
quiero ir por el mar,
que me encuentre la noche
de una gran tempestad.

En un barco pirata,
navegar, navegar
y soñar con tus ojos
y llorar y cantar.

Ver los peces extraños,
ver las flores del mar,
y bajar a cortarlas
por el verde cristal.

Madrecita, no llores,
que de nadie será
más que tuya, la perla
que yo encuentre en el mar.

5. Poema para una futura mamá

Ella hace milagros

El milagro de la vida
se está produciendo en tu cuerpo.
El milagro de tu cuerpo
gestando no deja de sorprenderte.
Cada instante de esos nueve meses son un milagro.
El momento en que conozcas ese milagro,
será, sin dudas, el momento de tu vida.
Ese momento que todos anhelamos.
Ese momento de la felicidad perfecta.
Tu cuerpo es ahora el hogar de tu bebé.
Ese cuerpo se preparó
desde tu propia gestación
para este momento.
Cada una de las células de tu cuerpo
sabe lo que debe hacer.
Tú sólo debes cuidarlas y escucharlas.
No temas pedir ayuda,
no temas decir no sé,
no temas decir tengo miedo,
no temas decir no voy a poder,
porque desde tu seno
escucharás la voz de tu hijo
diciendo: los dos vamos a poder.
Y cuando sientas la tibieza
de su cuerpecito en tu pecho,
el milagro de la vida habrá concluido
para dar comienzo al milagro
de ser madre.

6. Los brazos de mamá son eternos

En tus brazos (German Bendiales)

Mamita, mamita,
si tú fueses árbol,
tu hijito en tus ramas
quisiera ser pájaro.

Si tu fueses río
que al mar va cantando,
tu hijito en tus aguas
quisiera ser barco.

Mamá, mamita,
si fueses un río
o fueses un árbol,
tú me acunarías
igual en tus brazos.

7. Un poema para una madre única

Duermevela (Óscar Jara Azócar)

En sus brazos me anida
y yo cierro los ojos
escuchando el arrullo
con un lirio en reposo.

Su mirada soñando
en el aire y el cielo:
duermevela de alas
en su suave convierto.

Es un roce de ángel
que desciende a mi frente:
es tu amor, madrecita,
que velando me duerme.

8. Poema sobre la palabra madre

Mamá: la mejor palabra

Puedo decir que mamá es la mejor palabra
porque no solo se la digo a la persona
que me dio la vida, sino aquella que dio
la vida por mí,
que en las noches de desvelo
siempre hubo luz para mí.
Es la mejor palabra que sale de mi voz
cuando no salió algo que yo esperaba
solo pido que nunca borren de mi memoria
esa palabra que nunca quiero olvidar.

9. Poema para una madre que no está

Distancia cercana (Carlos A. Sánchez Gallardo)

Aunque tú ya no estés presente,
amor sincero y verdadero siempre están en mi mente.
Mi corazón escucha en cada momento tu ser,
de una madre que me dio todo por verme crecer.

Rompiendo la regla de versos decasílabos al escribir,
pero más que eso prevalece lo que uno ha de sentir.
«Distancia» entre comillas, pues ¿qué es la distancia?
Cercana o lejana es el dilema en instancia.

De qué sirve que alguien esté presente si está ausente,
si con el pensamiento su sentir no es permanente.
Pero el amor de mi madre siempre llena mi corazón,
pues trasciende cualquier sentido y aún hasta la razón.

Desde el día que te vi partir a la eternidad,
tu sonrisa la veo llena de toda bondad.
Mujer virtuosa que vio a sus hijos crecer,
dando todo su esfuerzo y trabajo a más no poder.

Distancia cercana pues no existe lo ilógico en la vida,
porque quien no fue inventor a partir de una simple teoría.
Dios te bendiga y te guarde es de hecho lo más importante,
en la distancia cercana alguien que siempre te tiene en su mente.

Feliz día madre te digo con el corazón,
desde la distancia cercana que pareciera no tener razón.
Te extraño aunque mi corazón te tiene presente,
confiando volverte a ver, palabras de un Dios viviente.

10. Por un amor hacia mamá que viene desde el vientre

Gracias mamá (Chito Mansilla)

Tu vientre mi primer hogar.
Nueve largos meses para conocer mi primer amor.
El tiempo pasó tan rápido que hoy son grandes recuerdos
de lo que fue y sigue siento tu amor.

Tu viente mis primeros alimentos.
Nueve largos meses para conocer mi mayor sustento.
Mis primeros pasos, mis primeras palabras,
mi primer día de clases: un mundo nuevo.

Y tú como siempre allí presente,
mi primer hogar, mi primer amor.

Hoy después de mucho tiempo ya tengo otro hogar.
Una esposa y dos grandes hijos.
Y tú sigues siempre presente,
como cuando di mis primeros pasos.

Como el primer día que dije mamá,
ahora mis hijos son tus hijos.
Como no te voy a querer, como no te voy a amar,
como no voy a luchar
por darte una vida mejor.
Te amo, te amo, te amo mamá.

11. Un poema para las madres que adoran jugar con sus hijos

Corre que te pillo (Ángela Figueroa Aymerich)

¡Corre que te corre!

¡A correr, mi niño,
sobre la hierba verde
y el tomillo!

¡A correr, el que viento
peinará tus rizos
y las mariposas
bailarán contigo!

¡Corre que te corre!
¡Corre que te pillo!

Se cansó mamita:
corre tú solito.

12. Un poema para la mejor amiga: mamá.

Mamá es mi amiga

Quiero agradecerte
que estés en mi vida.
Sé que puedo contar contigo
en momentos difíciles.
Sé que puedo compartir mis alegrías,
y sé que nuestra amistad
se sustenta en mutuo amor.
Que seas mi madre y mi amiga
es el más preciado honor.
¡Feliz día de la Madre!

13. Para las madres que acompañan a la noche a sus hijos

Madre, llévame a la cama (Miguel de Unamuno)

Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.
Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.
No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquel.
Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté mis pechos
contigo lo recordé.
¿Qué dice el cantar,mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza,
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.
¿Estás aquí, madre mía?
porque no te logro ver.
Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.

14. Poema para una madre fallecida

Madre de infinito amor

Que impusiste tu valor
con gran sentimiento
desde mi bello nacimiento.
Recuerdo tus lindos cuentos
de tu voz tus bellos cantos
con los que me hacías dormir de niña.
en tu sedoso corpiño.
Mi vida sin tu presencia
es sentimiento sin existencia.
Ya no es alegría ni canto,
es solo tristeza y llanto.
Madre bella y adorada,
siento la luz de tu mirada
como una sagrada bendición.
Pido al Todopoderoso
por este pasado doloroso.
Me dé fortaleza y comprensión
ante tu partida inesperada.

15. Poema para una madre que es una bendición

Madre mía (Rafael Escobar Roa)

Cuando los ojos a la vida abría,
al comenzar mi terrenal carrera,
la hermosa luz que vi por vez primera
fue la luz de tus ojos, ¡Madre mía!
Y hoy que, siguiendo mi escarpada vía,
espesas sombras hallo por doquiera,
la luz de tu mirada placentera
ilumina mi senda todavía.
Mírame, ¡oh madre!, en la postrera hora,
cuando a las sombras de mi noche oscura
avance ya con vacilante paso.
Quiero que el sol que iluminó mi aurora
sea el mismo sol que con su lumbre pura
desvanezca las brumas de mi ocaso.

16. Un poema sobre la relación madre e hijo

Obrerito (Gabriela Mistral)

Madre, cuando sea grande,
¡ay qué mozo el que tendrás!
Te levantaré en mis brazos,
con el zonda al herbazal.
O te acostaré en las parvas
o te cargaré hasta el mar
o te subiré las cuestas
o te dejaré al umbral.
¿Y qué casal ha de hacerte
tu niñito, tu titán,
y qué sombra tan amante
sus aleros van a dar?
Yo te regaré una huerta
y tu falda he de cansar
con las frutas y las fritas
que son mil y que son más.
O mejor te haré tapices
con la juncia de trenzar;
o mejor tendré un molino
que te hable haciendo el pan.
Cuenta, cuenta las ventanas
y las puertas del casal;
cuenta, cuenta maravillas
si las puedes tú contar.

17. Para mamá un poema breve y de bellas palabras

Canción tonta (Federico García Lorca)

Mamá.
Yo quiero ser de plata.

Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá,
yo quiero ser de agua.

Hijo,
tendrás mucho frío.

Mamá,
bórdame en tu almohada.

¡Eso sí!
¡Ahora mismo!

18. Poema sobre las lecciones de una madre

Enseñarás (María Teresa de Calcuta)

Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tus sueños.
Enseñarás a vivir
pero no vivirán tu vida.
Enseñarás a cantar
pero no cantarán tu canción.
Enseñarás a pensar
pero no pensarán como tú.
Pero sabrás
que cada vez que ellos vuelen,
sueñen, vivan, canten y piensen
¡Estará en ellos la semilla
del camino enseñado y aprendido!

19. Aquí encontrarás un hermoso poema para dedicar a mamá

Mi madre es un poema (Julio Jaramillo)

de blanca cabellera
que tiene a flor de labios
un gesto de perdón.
Cuando tras larga ausencia regreso
ella me espera,
me abraza como a un niño,
me besa con pasión.
Mi madre es pequeñita
igual que una violeta
lo dulce está en su alma
el llanto en el adiós.
Es dueña de mis sueños
aunque no soy poeta
los versos a mi madre
me los inspira Dios.
Que linda que es mi madre
que suerte es tenerla
y que dichoso al verla
feliz en el hogar.
Radiante de alegría
al lado de sus hijos
cuidando a sus nietitos
que santa es mi madre.
Bendícela, sí, bendícela Señor.
Mi madre es una rosa
de pétalos ajados
que guarda su perfume
muy junto al corazón.
Viviendo nuestra angustia
no sé lo que ha llorado
por eso al mencionarla
me embargo de emoción.
Mi madre es como un cromo
de mágica paleta.
Canción, dolor, ternura
de todo hay en su voz.
Es dueña de mis sueños
aunque no soy poeta
los versos a mi madre
me los inspira Dios.
Que linda que es mi madre
que suerte es tenerla
y que dichoso al verla
feliz en el hogar.

20. Mamá y las flores

Poema a mi madre

Madre eres la flor
que ha nacido en mi jardín
más hermosa que un jazmín
por tu maravilloso color.
Te recuerdo con amor
porque para mi has sido,
del mundo lo más querido
de mi vida, la más hermosa,
la más bella de las rosas
de mi jardín florecido.

21. Un poema de mamá como recuerdo de infancia

Madre guía (Antonio Machado)

¡El alma niña!
Su clara luz risueña;
y la pequeña historia,
y la alegría de la vida nueva.
¡Ah, volver a nacer y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!
Y volver a sentir en nuestra mano
aquel latido de la mano buena
de nuestra madre…Y caminar en sueños
por amor de la mano que nos guía.

22. Poema de una vida con mamá

Mamá

Estaba oscuro.
Solo el rayo de la luz de tus ojos.
Me enseñaste a respirar
y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo.
Soñaba con colores
y te imaginaba hermosa,
fueron nueve meses en un mundo rosa.
Crecí de a poco con tu calor,
me alimentaba con tus caricias
y frases de amor.
El momento llegaba,
iba a conocerte,
estaba muy protegida
con miedo de perderte.
Se hizo la luz
una mañana de febrero,
mamá ahí estabas tú
tan maravillosa y tan dulce
como te había imaginado.
Aprendí con el correr del tiempo
y en mis andanzas peligrosas
de cada uno de tus consejos
valorados en cada acto
de mis diecinueve años,
y soñando cada vez
que me encuentro lejos,
con tus palabras
que envuelven mis vivencias
y acobardan los miedos
de mi juventud.

23. Un poema con una mamá presente hasta en los últimos momentos

Madre (Fernando Botero Betancour)

Madre, desde la lejanía de tu gloria,
me llegan con frecuencia bendiciones
e infantiles fragmentos de bendiciones
que suavizan la piel de la memoria.

Tu espíritu es una ave migratoria
que abandona las plácidas regiones,
para cubrir de aladas protecciones
al hijo, que tropieza con su historia.

Así, como hace tiempos, de pequeño
con mis lamentos perturbé tu sueño
y lo sacrificaste todo por mi suerte.

Igual que cuando al mundo me trajiste
¡bésame tiernamente si estoy triste
y arrúllame en la hora de la muerte!

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